Organización por criterio territorial o geográfico | Característica y aplicación

El criterio geográfico  o regional consiste en atribuir a cada unidad de trabajo un territorio o “parte del mapa”.


Este criterio lo utilizan las empresas que operan en áreas grandes o en lugares diferentes, y en cada sitio es necesario asignar recursos o autonomía. Es lo que sucede cuando los clientes o fuentes de recursos están dispersos.

APLICACIONES DEL MODELO TERRITORIAL

El empleo de los territorios como criterio de organización puede ocurrir tanto en el primer nivel jerárquico, inmediatamente abajo del administrador principal, como en niveles inferiores. Este criterio se utiliza en el primer nivel jerárquico cuando hay una gran dispersión geográfica de todas las actividades. En este caso, cada territorio se convierte prácticamente en una empresa distinta (o unidad territorial de negocios).
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En esta situación se encuentran las grandes corporaciones multinacionales, para las cuales cada país suele ser una división. En los niveles inferiores al del administrador principal, es común utilizar el criterio territorial para organizar áreas de ventas y de prestación de servicios, en especial cuando la compañía concentra sus actividades productivas y administrativas en un lugar (o matriz), pero tiene operaciones comerciales y de servicios en áreas dispersas.

CARACTERÍSTICAS DEL MODELO TERRITORIAL

• La administración general tiene pleno control del desempeño en cada unidad regional y en el conjunto. Es posible individualizar y visualizar los resultados esperados de la organización como una totalidad, región por región. Es probable que a los administradores de cada región se les responsabilice y pida cuentas a nivel individual.
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• Los administradores y empleados de cada región se convierten en especialistas en sus respectivos territorios. La organización como un todo puede operar de manera eficaz en territorios totalmente distintos entre sí, con características culturales diversificadas.

• Con el crecimiento pueden aparecer disfunciones. Cuando hay una diversificación de productos y clientes en las diferentes regiones, la división de responsabilidades puede ser confusa. Se corre el riesgo de que las unidades regionales se vuelvan tan independientes unas de otras y respecto de la administración central que las funciones tiendan a ser redundantes. La organización, en su conjunto, puede volverse ineficiente.

• Si un mismo producto o servicio se comercializara en diferentes regiones, la organización podría tener dificultades para decidir si su administración debe ser centralizada o descentralizada.

• Las funciones de producción, ventas y finanzas / administración pueden desempeñarse en cada una de las regiones o estar centralizadas, subordinadas al administrador principal.
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