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¿Cómo redactar objetivos estratégicos? | Formulación, Característica y Clasificación

Luego de establecer la visión y misión de tu empresa, el siguiente paso será establecer los objetivos estratégicos de la organización, estos objetivos deben ser definidos de forma clara, precisa y comprensible, y deben expresar las metas últimas y más importantes que permitan a la organización orientarse hacia su misión y visión corporativa.
Es por ello que ahora aprenderemos:
1. ¿Qué son los objetivos estratégicos?
2. Importancia de los objetivos estratégicos
3. Características de los objetivos estratégicos
4. Etapas para la formulación de objetivos estratégicos
5. Clasificación de los objetivos estratégicos

¿Qué es un Objetivo Estratégico?

Los objetivos estratégicos son los objetivos planteados por una organización para lograr determinadas metas, es decir, son los resultados que la empresa espera alcanzar en un tiempo determinado.
Los objetivos estratégicos responden a la pregunta: ¿Cómo lograremos ser lo que queremos ser? Por lo tanto, los objetivos estratégicos deben estar diseñados y alineados a la misión del negocio. Recordemos que la Misión describe el rol que desempeña la organización, su propósito es el logro de la Visión.

Importancia de los Objetivos Estratégicos

Los objetivos estratégicos son importantes para toda la organización porque: 
  • Brinda una dirección clara para toda la compañía
  • Alinea a todos los integrantes de la organización
  • Incrementa el sentido de trabajo en equipo
  • Facilita la toma de decisiones en la empresa

Características de objetivos estratégicos

Todo objetivo estratégico debe cumplir ciertos criterios para ser establecidos, comprendidos y cumplidos dentro de nuestra organización. Estos criterios son:
  • Medible: Debe existir algún tipo de indicador para comprobar su grado de cumplimiento, solo de esta forma podemos saber que tan cercano o lejano estamos de cumplir el objetivo establecido. Por ejemplo: Llegar a 500 mil dólares, 30% participación, 300 ventas, etc.
  • Específico: Debe manifestarse de forma clara y precisa, evitando ambigüedades. Se requiere que la organización entienda fácilmente el objetivo para que pueda establecer las tareas adecuadas a llevar a cabo.
  • Consistente: Debe encontrarse alineado a la misión y la visión establecida por la organización.
  • Sucesivo: Es recomendable que la organización se enfoque en objetivos sucesivos y no tanto en paralelos, debido a que posiblemente la sobrecarga de objetivos simultáneos puede dificultar su logro. Sin embargo existen empresas que lo aplican y saben cómo organizarse con objetivos sucesivos.
  • Realista: Debe ser alcanzable por la organización, solo analizando las capacidades de la empresa y las condiciones del entorno podemos fijar objetivos realistas.
  • Desafiante: Deben suponer un desafío importante para la empresa, es decir, no debe ser un objetivo fácil de cumplir, se debe crear una sensación de urgencia que movilice a la organización.
  • Fijado en el tiempo: Deben tener un plazo temporal para su logro. Por ejemplo: Mensual, Semestral, Anual.

Los objetivos diseñados con los criterios antes mencionados ayudan a las organizaciones mejorar y dar los pasos necesarios para ir avanzando en la dirección correcta hacia la consecución de la visión. 

Además este sistema de objetivos estratégicos puede servir de referencia para establecer un sistema de recompensas adecuado que motive a todos los miembros de la organización a realizar el esfuerzo necesario.

Etapas de la formulación de objetivos estratégicos

Para formular objetivos estratégicos es necesario involucrar a los Gerentes, Jefes, Líderes o responsables de la organización, para formular los objetivos se debe seguir el siguiente proceso:

1. Formulación de objetivos:

En esta etapa se realizan reuniones con las personas claves de la organización, en estas reuniones se analiza la información financiera, comercial y operativa disponible, luego, con ayuda de una lluvia de ideas se procede a formular varios objetivos estratégicos, ninguna en esta etapa es buen o mal objetivo, sin embargo estas deben enfocarse en las áreas o actividades (mercadeo, producción, rentabilidad, crecimiento entre otras) que conforman a la organización.

2. Definición de objetivos:

En esta etapa se definen correctamente los objetivos formulados de tal forma que sean claras, precisas y entendibles; además debe definirse sobre la base de una acción, es decir, indicarlos por un verbo en infinitivo. Se recomienda verbos como Analizar, Formular, Enunciar, Categorizar, Generar, Especificar, Identificar, Examinar, etc.

3. Depuración de lista de objetivos:

En esta etapa se deben observar y analizar todos los objetivos definidos, algunos quizá serán redundantes y deben ser reformularlos de manera que se puedan englobar en uno solo. Otros quizá serán desechados debido a que no son consistentes, no son realistas, no son medibles, o no generan un desafío para la organización.

4. Priorización y selección de objetivos:

En esta etapa se deben ordenar los objetivos estratégicos por nivel de importancia e impacto en la organización o el área donde se establecerá el objetivo. Luego, se selecciona la cantidad de objetivos que la empresa desea alcanzar, algunas empresas suelen seleccionar 5 objetivos estratégicos generales para la organización y 5 objetivos estratégicos específicos para cada área, jefatura o gerencia, otras organizaciones suelen seleccionar 3, esto ya dependerá de la organización.

5. Establecimiento de indicadores:

En esta etapa se deben emplear los indicadores, que no son más que variables asociadas con los objetivos que se utilizan para evaluar el desempeño de una organización frente a sus metas, objetivos y responsabilidades.

Clasificación de objetivos estratégicos

Thompson y Strickland clasifican los objetivos estratégicos según cinco criterios:

1) Según la naturaleza de los objetivos:

Hace referencia a la disyuntiva entre objetivos financieros y objetivos estratégicos, es decir, a la consecución de objetivos directamente relacionados con la rentabilidad (incremento de utilidades, cotización bursátil, rentabilidad sobre activos, etc.) frente a objetivos relacionados con la forma de competir en los mercados (cuota de mercado, reducción de costos, atención al cliente, etc.).

2) Según el horizonte temporal:

Se refiere a la preferencia entre objetivos a corto plazo y objetivos a largo plazo. La dirección de la empresa suele tener que presentar resultados a corto plazo que satisfagan los intereses de los accionistas, pero ello no debería interferir en el diseño de objetivos a más largo plazo que aseguraran una buena posición de la empresa en el futuro.

3) Según el grado de concreción:

Se pueden plantear objetivos abiertos (por ejemplo: mejorar día a día) u objetivos cerrados (por ejemplo: crecer un 20% anualmente), esto dependerá mucho de la alta dirección de la organización, sin embargo debemos tener claro que un objetivo cerrado es fácilmente medible.

4) Según su alcance:

Se distingue entre objetivos ambiciosos y objetivos imposibles. Algunos autores defienden objetivos imposibles con el argumento de que el intento de conseguirlos liberaría una creatividad y una energía adicional en la organización que no aparecería si los objetivos fueran simplemente alcanzables.

5) Según el nivel de implantación:

Pueden encontrarse objetivos corporativos, referidos a la organización en su conjunto, objetivos competitivos, referidos al negocio o conjunto de negocios que la integren, y objetivos funcionales, referidos a las distintas áreas funcionales. Estos distintos niveles deben constituir un sistema integrado y coherente para los objetivos y estrategias de las distintas partes de la empresa, que permita unificar los esfuerzos internos para conseguir el propósito estratégico elegido.
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